Entendiendo la neutralización de CO2
El proceso de calentamiento global del planeta está directamente relacionado con el aumento de la concentración de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmosfera. Este gas proviene principalmente de la quema de combustibles fósiles y de la destrucción (deforestación e incendios) de las Selvas Tropicales.
Delante el importante aumento del calentamiento global, se hace imprescindible, cuanto antes, reducir la concentración de Dióxido de Carbono de la atmosfera del Planeta. Para eso, además de reducir las emisiones de este gas, también es posible “secuestrarlo“. En esta modalidad se propone compensar las emisiones de CO2 generadas en procesos industriales, actividades corporativas, eventos y actividades humanas en general. Una de las maneras de “secuestrar” CO2 es plantando árboles – que fijarán el Carbono liberado a través de la fotosíntesis, durante su crecimiento.
De hecho, el “secuestro” de CO2 de la atmosfera es un proceso natural que se da a través de la fotosíntesis, por tanto, cualquier planta o árbol captura este gas durante su ciclo de vida. Durante el día, las plantas capturan CO2 que, junto a moléculas de agua y energía solar, y a través de procesos metabólicos, se transformarán en materia orgánica (raíces, tronco, ramas y hojas) y liberará Oxígeno (O2) a la atmosfera (por este motivo las grandes masas boscosas se consideran los “pulmones del mundo”). Químicamente el proceso de la fotosíntesis es representado de la siguiente manera:
6H2O + 6CO2 + energía solar = C6H12O6 + 6O2
La capacitad de absorción de CO2 por una planta depende de varios factores bióticos y abióticos, tales como: temperatura ambiente; luminosidad; precipitación y distribución pluviométrica; fertilidad, textura y porosidad del suelo, y del potencial de crecimiento de la especie. Existen especies de gran porte que, consecuentemente, fijan un volumen considerable de CO2, mientras que otras son de pequeño porte, y por tanto su estoque de CO2 es relativamente menor.
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